Esa sensación de un Destino compartido

Cuando daba clases de redacción… eh, bueno, es vergonzoso decirlo, ya lo sé… apenas sé escribir bien, pero de verdad, al menos manejo las reglas básicas como para poder transmitirlas a otros: es como saber todo sobre un deporte y uno lo practique, pero que en realidad uno no sea experto en ello (o peor aún, no poner en práctica lo que uno sabe y debe predicar). Así que no me haga esa cara, y sí: alguna vez di clases de redacción (y ahora que lo pienso, debería de volver a hacerlo, ya que necesito un poco de dinero).

Pues bien, cuando me dediqué un tiempo a hacer eso, hacía un ejercicio para hacer fluir las palabras: les ponía un video musical de una canción [que me gusta mucho] y les pedía que vieran con mucha atención, para luego hacer una composición sobre ello: escribir cualquier cosa, con la cantidad de palabras que salga. En todas las ocasiones que probé eso el resultado era brutal. No le diré que la técnica era infalible o algo así, pero las reacciones que suscitaba el video siempre fueron satisfactorias; es decir, se lograba el objetivo principal, el cual era hacerlos escribir. ¿Quiere verlo? Bueno, de seguro ya lo conoce y también la canción, pero déjeme compartirla. ¿Le parece?

La melodía es justa para una escena de playa. Pero sabiamente se alterna un escenario portuario con escenas de ciudad, con la gente común, la que vemos todos los días mientras realizamos nuestros vaivenes rutinarios. Una voz dulce comienza a narrarnos una confidencia, quizá un relato en clave para quien sepa leerlo. Las palabras no están encriptadas, pero la melancolía es para quien la siente: no es para todos.

Cada tanto veremos parejas y una mujer que está observando, que abre su visión de una manera que le permite percibir y saborear la cotidianidad de los otros. ¿Cuántas veces nos ponemos a pensar en todas esas historias que están justo a nuestro lado? ¿Cuántas veces ponemos atención a las sutilezas del prójimo, a todo el código semiótico que grita tan alto? Ella sabe. Ella observa.

Le habla al amado y no sabe si recibirá su mensaje o las palabras se las llevará el viento. Y al hablar no piensa en si del amado recibirá una respuesta o no. Mientras tanto se nos transporta a un parque, para que podamos ver gente que de alguna manera está feliz. Y si es la melancolía la que rodea a quien narra, es inevitable que veremos parejas, gente pasando el tiempo de una forma que no olvidarán, niños jugando, gente haciéndose mimos. El conjunto, la visión total hace que uno sienta que el destino en verdad es compartido.

Ella seguirá su rumbo por la ciudad y vemos de pronto cómo todo se colorea. Ella está sentada en alguna parte, en algún restaurante con vista hacia la calle. Mira hacia la nada, piensa. Y el rumor de su pensamiento nos queda a todos aquellos que sabemos del valor de estar con alguien y de la certeza de estar solos. Ya lo dijo el poeta: “Dichas perdidas son desdichas más grandes”.

La canción tiene una letra que camina en una línea delgada entre el agradecimiento y la tristeza. Es casi un saudade. El sentimiento de pertenecer a un destino compartido prevalece y da fuerzas.

¿Qué seríamos sin esa sensación de ausencia, pero que se compensa con saber que hay algo más para nosotros, aunque no lo tengamos ahora mismo a la mano? “La Luna vieja se desvanece en la nueva y sé que pronto regresaré contigo”.

La canción no resiste el análisis musical porque su composición es básica, pero la suma de elementos la vuelven efectiva: con o sin video transmite cierta dulzura y tristeza a la vez. Deja esa sensación de que debió ser hecha por alguien que sabe lo que significa amar con intensidad.

También es efectiva si la vemos desde el punto de vista de un amor espiritual, de un algo que está más allá de las parejas cotidianas. ¿A quién seríamos capaces de hacerle semejante confesión?: “Me acuesto despierto, me he tumbado en el suelo, estoy viendo porno en mi bata de hotel, ahora sueño contigo, pero aún creo que no hay más que suficiente en esta solitaria suite. El viaje es largo y se siente tan mal… estoy recordando el último día que tuvimos”.

¿Cuántas veces hemos pasado horas y horas tratando de encontrar algo que hacer para evadir el hecho de no poder dejar de pensar en alguien? Y ya lo sé: cuántas miles de canciones y poemas expresan eso mismo. Pero esta melodía tan sencilla no pierde efectividad. El amor flota en ella con ese vaho extraordinario, con esa agridulce sensación.

Y al no ser ni demasiado expresiva y en ningún momento pretenciosa, logra permear el ambiente: es la clase de canción que se usaría como fondo en una escena típica de película melancólica. Entonces uno con facilidad podría convertirla en su propio ambient, en una melodía para oír sin escuchar y también para oír mientras uno piensa, lee, escribe o hace. Es la clase de canción a la que uno podría volver cada tanto.

En fin…

Por si tiene interés en saberlo, la canción Destiny pertenece al álbum Simple Things, de la banda inglesa Zero 7. Sonará hipster lo que voy a decir, pero es la verdad: conocí a Sia Furler y Sophie Barker gracias a esta banda, allá por el año 2004-2005. Hoy todo mundo conoce a Sia por la canción Chandelier (o los menos adolescentes y más chavorrucos la conocen desde Titanium), que la verdad no es que no me guste, pero disfruté los matices de su voz a través del downtempo antes de conocerla en los altos y en otro género musical.

Y bueno, tengo una deuda grande con el chillout. No es mi género favorito (no tengo género musical favorito, en realidad), pero ya llevo 12 o 13 años escuchándolo sin parar, por lo que debería de armar una buena lista de recomendaciones. Será al rato.

Por el momento disfrutaré un par de veces más esta melodía, que me incita a pensar con sentimientos agridulces que todos tenemos este destino compartido, aunque a veces nos dejamos tan solos los unos con los otros. Si lo tuviera enfrente, creo que podría abrazarlo, solo porque sí, para desahogar un poco este sentimiento tan poderoso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .