Mudo

Bueno, sinceramente no soy de publicar la ficción que escribo* —y no hay falsa humildad en decirlo—, porque hay que saber reconocer las virtudes y limitaciones. Si no somos capaces de hacerlo no podemos crecer. Así que de verdad, estoy consciente de que la mayoría de lo que he escrito solo llega a ejercicio de estilo, o ya sin tanta cosa, resultan ser puras tonterías.

Pero como me gusta cumplir lo pactado, fiel a la promesa que le hice a un amigo, aquí está un intento de cuento publicado en mi blog. No sé si será la última vez que lo haga, pero para ser la primera admito que es un poco vergonzoso, porque puedo ver todas las deficiencias del texto. Lo considero más un simple ejercicio, además que desde que lo escribí no dejo de sentir que leí algo parecido en alguna parte (everything is a remix). En fin… ya demasiadas excusas y preámbulos. Aquí va mi primer intento de cuento…

* * *

Mudo

Con total frenesí y respiración bestial, un corpulento guerrero saltó hacia un muchacho con la intención de asesinarlo. El joven pudo reaccionar (a pesar de que se encontraba dormido), ya que el ruido de los pasos y el gruñido de la embestida le permitió actuar con todos los reflejos posibles.

El hombre corpulento corría con pompa, escándalo y grito de guerra. El muchacho huía y prefería el silencio. Se escondió como pudo. Estar en un bosque puede garantizar un buen camuflaje, pero no impide que un veterano sea capaz de rastrear a un enemigo, ya sea por las huellas, rastros de cacería o fogata. Fue todo un descuido y el joven lo sabía. El error podría implicar la muerte.

Como guerrero vencedor de mil peleas, el veterano sacó su espada creando un eco que irrumpió la calma del amanecer. Las aves más cercanas volaron espantadas.

—¡Sal, cobarde! ¡Un verdadero soldado pelea como un hombre! ¡Sé que estás solo y que no tienes adónde huir! ¡Tarde o temprano te encontraré, así que ahórrate las molestias, porque no me cansaré de buscarte! ¡Es mi deber matar a cualquier adversario de mi clan!

El origen de la rivalidad de los clanes se pierde en el tiempo. Estos guerreros juran lealtad a sus señores y eso les obliga a matar o morir sin cuestionar. El muchacho reflexionó su estrategia y trató de sorprender al veterano por la espalda, pero este, con una sola mano, lo envió hacia un árbol, y con toda bestialidad dio su primer mandoble, haciendo que en el primer chispazo el muchacho no soportara el peso y tirara su espada, aun cuando la sostuvo con ambas manos. Entonces comenzó a correr. Al principio ganó terreno, pero estuvo a punto de ser alcanzado, ya que una cuchilla fue clavada, con perfecta puntería, en un músculo cercano a su omóplato.

—¡No te oí gritar, pero sé que te dolió! ¡Vamos, niño mudo! ¡Dame tu grito de guerra! ¡Un verdadero soldado tiene un grito de guerra! ¡Un verdadero soldado…!

Su última frase cayó con él hacia un inmenso agujero-trampa. Cuando el guerrero despertó, se enteró que estaba inmóvil y boca abajo, amarrado con sus brazos hacia atrás, con un hilo ulcerante y en un estilo que le impedía cualquier movimiento. Es decir, cuanta más fuerza aplicara, más se hundiría el hilo en su cuerpo. Mientras tanto, el muchacho le tomó de su cabellera con una mano, levantando así su cabeza, mientras que en la otra tenía un puñal curvo, de esos que recuerdan a las gumías. Con toda diligencia, lo puso en el cuello del veterano.

—¡No! ¡Espera!

El muchacho detuvo su mano por un momento. De tener un rostro hierático pasó a mostrar una sonrisa con auténtica dulzura, lo cual aterrorizó en un instante al viejo guerrero, que ahora se sentía indefenso. Y así, el joven dijo las últimas palabras que el veterano escucharía, enterándose de paso que el muchacho no era ningún mudo:

—Un verdadero soldado no suplica por su vida.

* * *

¿Sugerencias? ¿Qué opina? Sé que se puede mejorar, así que al menos estoy consciente de una parte de cosas por hacer en él. Si es tan malo que ni merece ser comentado, eso también lo entenderé. Es importante conocer las percepciones de los demás, porque cuando uno escribe un texto lo limita su propio mundo: solo otro mundo nos puede sacar de lo absorto que estamos.

En fin…

Gracias por haber leído hasta aquí. La próxima semana seguiré con mis publicaciones habituales. Me había perdido por unos días, pero ocurre que he estado caminando en un pequeño desierto. Ni modo: baches de la vida.


*Esta entrada fue publicada originalmente el 19 de septiembre de 2017.

Un comentario en “Mudo

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