Una búsqueda para toda la vida

“Bella estrella, azul la noche, magia nos traerá, país encantado, en tu mano habrá, luz del destino, diamante mágico, genio fantástico. Con mi Sherezada, bella princesa, esta noche bailas, suerte sonreirá…”. Aunque lo intentara no podría olvidar esta canción. Por si no la conoce, es la intro de la versión para Latinoamérica de Princesse Shéhérazade, una caricatura que produjeron en Francia y que debió llegar a nuestros países allá por 1998. En El Salvador se transmitía por Canal 10, Televisión Cultural Educativa.*

Salía en horario irregular, por lo que cada tanto estaba pasando la perilla del televisor para poder ubicarla. No me la perdía. Me emocionaba la intro y los episodios me resultaban satisfactorios. Pero faltaba algo: ninguna de las historias se correspondía con un delgado libro que tenía en la modesta biblioteca de la casa. Ni una sola historia. Claro, con los años entendería que mi versión de Las mil y una noches era menos que un resumen (además que la serie era una libre interpretación de la esencia de los cuentos). Lo que tenía no llegaba ni a miniantología, pero fue suficiente para sembrar una semilla.

No sé si la serie tuvo poco éxito o si se crearon varias temporadas, pero Canal 10 en aquel entonces pasaba los mismos episodios. Así que con el tiempo le perdí interés. Incluso del librito de cuentos. Pero en 2003 me topé con una edición de Editores Mexicanos Unidos y tenía aproximadamente 300 páginas. Creció una emoción que por entonces no entendía. Y claro, me puse a leerla cada sábado hasta que me la terminé y me dejó mal sabor de boca. ¿Por qué?, espero que se lo esté preguntando… pues porque los últimos tres cuentos estaban incompletos. Así de absurdo. En una nota final se disculpaban por la omisión, pero reconocían que la antología servía para fines escolares.

¿Antología? Esa palabra me mató. No me gustan las antologías o resúmenes de obras grandes. Me gusta conocer toda la historia. ¿Para qué quiero un resumen del Quijote o Los Miserables? La aventura maravillosa es leer la obra completa. Aunque tarde años.

Y entonces comenzó mi odisea. Pasé pendiente de ediciones aparecidas y conocidas de Las mil y una noches. Visité los usados (cuando el centro de San Salvador era menos peligroso), librerías para las que no me alcanzaba el dinero, bibliotecas privadas y públicas. Todas las ediciones diferían unas de otras. Todas me dejaban ese sabor de no estar completas, censuradas, con traducciones sospechosas o sin al menos una pequeña introducción. Lo peor era que incluso cambiaba el orden de los cuentos después del que siempre está primero (Historia del rey Schahriar y de su Hermano el rey Schahzaman).

Comencé a investigar en internet y entre esas intermitencias de cuando aparecen otras obsesiones, a veces olvidaba y a veces volvía. Pero la obsesión se volvió imparable cuando supe que existía una edición que hasta elogiaba el mismísimo Jorge Luis Borges: Las mil y una noches de la editorial Aguilar, traducida directa del árabe por Rafael Cansinos Assens (a quien Borges llamaba maestro), tres tomos con tapa dura, encuadernados en cuero, papel biblia y con un estudio introductorio que se sigue elogiando hasta el día de hoy, por su erudición, audacia e interpretación espiritual y cultural de la esencia árabe.

Así que dejé de buscar cualquier otra edición, porque para mí la de Cansinos era algo así como la definitiva. Y es triste tener fijación con un libro, y peor por uno como ese, porque estamos en 2017 y jamás lo encontré. Lo he visto en portales de internet a precios que me ponen en mi lugar, así que todavía no me doy el lujo de tenerla. La edición de Cansinos es algo así como una piedra en el zapato. El santo grial inalcanzable de mi canon personal.

En 2014 apareció la edición de Atalanta con traducción directa del árabe de Juan Antonio Gutiérrez-Larraya y Leonor Martínez Sánchez. Es una belleza. Verla reavivó mi deseo de obtener por fin una edición decente de un libro que amé toda mi vida.

Para apaciguar mis ansias leí las versiones de Vicente Blasco Ibáñez y la de Juan Vernet, ambas basadas en las traducciones de (si mal no recuerdo) J. C. Mardrus, con ligeras variantes cada una. Visto así, hay que añadir, Borges tenía razón cuando decía que leer una versión de Las mil y una noches es, en sí mismo, una aventura más, como si el libro siempre se leyera por primera vez.

Es decir, la ediciones han variado demasiado: el mismo Borges tradujo las versiones (maravillosas y recomendables) de Richard Francis Burton y Antoine Galland; esta última, probablemente la más popular por sus innumerables censuras, volviéndola apta para lectura infantil. De seguro esa fue la que leí cuando era un niño. Sobre la versión de Gustave Weill no tengo mucho qué opinar… abandoné su lectura.

Pero bueno. La cuestión es que por fin, después de tantos años y una inagotable búsqueda de casi toda la vida, por fin tengo en mis manos una edición preciosa: no la de Cansinos, pero sí la de Atalanta. Y la emoción fue tan incontenible, que no hallaba con quien compartirlo y volví a sentirme niño, y sentí un gran placer hojearlo, tocar sus guardas, olfatear un libro nuevo. No me avergüenza admitir que yo solo en mi cuarto casi lloré.

Reconocí varios cuentos al ver el índice de cada uno de los tomos, pero fue hermoso ver muchos de los que jamás había escuchado o al menos los conocía en otra versión. Además, trae anotaciones, aclaraciones, explicaciones de una erudición magnífica y bueno… paré todas las lecturas, porque tendré Las mil y una noches para mi solito en todo mi 2017. Es una felicidad que ni sabría cómo explicarle. Pero no es necesario, porque sé que me comprende. Tenerla en las manos, después de esperarla toda mi vida. Encontrar después de tanto buscar… ¿No es algo hermoso?


*Esta entrada fue publicada originalmente el 12 de febrero de 2017.

9 comentarios en “Una búsqueda para toda la vida

  1. Hola, que bueno que por fin te hayas hecho con ella 🙂 disfruta, entiendo tu alegría me ha pasado también. Aunque no se compara a tu historia, son años de espera, una espera que como veo no ha hecho más que aumentar tu cariño por estas historias. Te deseo muy buena lectura, quizá alguna vez me aventure a leer algo de ella. En la biblioteca del pueblo está completa. Saludos 🙂

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      1. Increíble! Yo compré la primera edición usada de la traducción de Rafael Cansinos Assens y aunque me costó una fortuna para mí valió la pena. En unos días llega a casa! Gracias por compartir tu experiencia con otro avido lector!

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      2. ¡Qué me alegro por ese privilegio! Es una pena que ahora las ediciones de Aguilar escaseen tanto. Son una maravilla solo en lo físico y ya no digamos en el contenido. ¡Gracias por comentar y gracias por leer!

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  2. ¡Entrañable recuento de una larga búsqueda! La librería mexicana Educal ha publicado la traducción de Cansinos Assens apretujada en dos tomos de pasta dura, y a un precio bastante razonable. Se vuelve menos gravoso, por fin, verificar si dicha traducción seguirá haciendo honor a su fama enorme.

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