The Killing o cómo experimentar con la intriga

GÉNERO: Cine negro

SINOPSIS BÁSICA: Un expresidiario planea minuciosamente lo que él considera un atraco perfecto, eligiendo un hipódromo que ha observado por un buen tiempo. Pero en el camino se encontrará con dificultades que no había imaginado.

En su momento la United Artist no le tenía mucha fe al proyecto, dado que además de que Kubrick seguía siendo considerado un principiante, les parecía que la participación de Sterling Hayden como protagonista del filme le iba a restar atractivo a la película. Así que por tercer película consecutiva, a Stanley Kubrick le tocó realizar malabares con el presupuesto e improvisar para engañar la mirada del futuro espectador.

Con un presupuesto inferior a los USD 320,000 y con solo rodar durante 20 días, Kubrick tabajó afanosamente en la postproducción para alcanzar el entramado narrativo que finalmente hizo célebre al filme y que el tiempo ha tratado con justicia. Y aunque sabía que el tiempo y el dinero no daban para mucho, se las arregló para conseguir un mejor reparto que con el que había contado en filmes anteriores.

En cuanto al filme, el primer punto a elogiar es, en definitiva, el guion. En su momento fue, de hecho, lo más criticado, porque consideraban que el exceso de flashbacks intentaba esconder una historia común a las novelas pulp o a la época misma del cine negro (que en ese tiempo nada llamaba así), que para muchos críticos ya se encontraba en decadencia. Sin embargo, su entramado narrativo merece atención acuciosa por parte de estudiantes e interesados en cinematografía, además de que los académicos deberían de tenerla en cuenta para el análisis estructural, ya que —de hecho— su estilo narrativo plagado de juegos del tempo, para hacernos sentir a la vez lo que está ocurriendo de forma simultánea, que es el atraco al hipódromo, es lo que le da un mérito por encima de cualquier otra película del género.

Kubrick estana consciente de eso. Pero además hay que añadir mérito a la caracterización de los personajes. Si bien era frecuente que en el género fueran oscuros o marginales, todos los personajes en este filme en realidad están conscientes de su condición, incluso al punto de asumirla con cinismo. Ya no están esperando nada de la vida, y por el contrario, con el atraco lo que esperan es algo como robarle a la vida lo que les fue negado, incluso cuando saben que lo que harán es moralmente cuestionable.

Eso nos lleva al segundo punto: una historia así de consistente, sumado al género en el que se encuentra circunscrita, solo puede presentarnos un derroche de intriga, muy elogiable para la época (y para la edad del director), de cuyos rescoldos del cine negro comercial, eso sí, no se pudo escapar Kubrick, aunque en honoro a la verdad, con este filme es algo que ni siquiera intentó, porque es la clase de historia que nos quería contar.

En todo caso, es un imperativo acotar que esta es la clase de película que nos asombra por el ingenio, porque todo está fríamente calculado, pero que hasta los imprevistos se suceden con tanta naturalidad, que lo fatal nos puede llegar a parecer como algo marcado a fuego en el orden natural de las cosas. Intriga de la buena.

Pero hay que añadir, eso sí, que está en juego un dilema filosófico que Kubrick debió dejar como guiño para el espectador más ambicioso: la fatalidad se ciñe sobre los planes perfectos no porque estos sean buenos o malos, sino porque la naturaleza, el ambiente, los hechos que están fuera de nuestras manos, ofrecen una cantidad de variables e imprevistos que no están a nuestro alcance poder manejar.

A eso debemos sumarle la imperfección humana, el momento de la verdad al enfrentar las cosas: ¿podrá alguien realizar un plan perfecto, tal cual lo organizó? Hollywood nos ha regalado miles de filmes que han intentado resolver esta pregunta. Algunos con menos fortuna y verosimilitud que otros.

No sabría distinguir si Kubrick cayó o no en la trampa de sojuzgar moralmente sus personajes, o si fue una forma de autocensura la resolución de la historia. Después, de todo, no se puede escapar parámetro moral de la peligrosidad de jugar con fuego y salir indemne (es decir, la creencia de que la ley de Murphy se ceba en los buenos, y ya no digamos con quien está intentando realizar algo malo). O bien: a lo mejor quería dotar de un signo trágico el absurdo de tomar un camino arriesgado para tratar de resolver los “problemas de la vida”, lo cual sería un planteamiento filosófico válido.

Frase interesante: “A menudo pienso que los gángsters y los artistas son iguales a los ojos de las masas. Se les admira y se les venera, pero siempre sienten un deseo de verlos caer cuando están en la cima de su gloria”.

Fin de la cuarta entrega.


Primera entrega: Stanley Kubrick, el hombre que caminó por el sendero de la Gloria

Segunda entrega: “Fear and Desire”, el pecado pretencioso de Kubrick

Tercera entrega: “Killer’s Kiss”, tan inconsistente como elogiable

12 comentarios en “The Killing o cómo experimentar con la intriga

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .