Paths of Glory: El mensaje trascendental y eso de pillarle el truco a la voz y al estilo

GÉNERO: Drama bélico

SINOPSIS BÁSICA: Un ataque del ejército fracasó, desmoralizando así a las tropas. Con tal de no reconocer los errores en dicho ataque suicida, un general hace creer que muchos se acobardaron, por lo que escogerá a tres soldados para fusilarlos frente a todos, como castigo ejemplar.

Como había ocurrido con los anteriores proyectos de Kubrick, ningún estudio quiso financiar este proyecto fílmico, porque por razones ahora desconocidas lo miraban con serias desconfianzas. Sin embargo, a Kirk Douglas le atrajo la historia de inmediato, por lo que la United Artist soltó USD 935,000 como muestra de apoyo.

El título del largometraje hace referencia al poema de Thomas Gray Elegía escrita en un cementerio rural, donde uno de los versos nos dice que “los senderos de la gloria solo nos conducen a la tumba”.

Stanley Kubrick desde sus primeros trabajos se mostró muy dueño de su estilo. Pero creo que es hasta esta película que él realmente dotó de una voz propia, de una propuesta que cualquier espectador puede identificar en verdad como un trabajo de este aclamado director.

Ahora bien, tal vez en su primer intento (Fear and Desire) quería presentarnos los vaivenes de la condición humana durante un conflicto bélico, o cómo las situaciones extremas nos colocan en una situación dramática que en realidad resulta imposible de de resolver con simples razonamientos, porque en esas situaciones límites todo es impredecible. Paths of Glory tiene eso y más, porque ahora todo está en su lugar y lo hace efectivo. El juego de la vida militar se nos presenta desde un panorama quizá poco explorado hasta ese entonces, incluidas sus hipocresías, doblemoralismos y picardías. Después de todo, los altos oficiales reciben las malas noticias en sus oficinas, mientras que los soldados lo hacen desde las trincheras. Por estas y otras extrapolaciones éticas, estamos en verdad ante la primera genuina obra maestra de Kubrick.

La historia y los escenarios nos obligan a tomar distancia emocional, a recibir muy a nuestro pesar un escenario crudo y endurecido. Todo eso solo para quebrarnos con un final que nos obliga a poner en balanza dos aspectos humanos irreconciliables: la guerra y la vida misma, lo que entendemos como vida plena, vida de verdad, trastocada ahora por las ambigüedades de un conflicto. Un sentido bastante esperanzador, si se piensa en la actitud y resolución que toman los soldados que participan en dicha escena final.

Dicha escena final con la mujer cantando posee un efecto de impresión que la convierte en la escena más conmovedora de toda la filmografía de Kubrick, y con toda probabilidad una de las más poderosas de todos los tiempos. Y aunque es un terrible spoiler el que acabo de hacer, es importante recalcar que solo viendo todo el filme se llega a comprender esta escena en toda su dimensión.

Esa escena final interpretada por Susanne Christian como cantante prisionera improvisada, cuya canción (Der treue husar) posee también una letra bella y poderosa, llegó a ser la esposa de Kubrick: es maravilloso añadir que es una escena brillante que de seguro pudo emocionar más al propio director a la hora de realizarla, además de que ella debió poner también todo su empeño.

¿Y el aspecto técnico? No hay nada qué decir. Se nota que tiró la casa por la ventana, aprovechando los recursos disponibles de maneras que pocos directores en la historia han hecho. Encuadres experimentales, acercamientos que imprimen dramatismo, etc. A partir de aquí, a nivel técnico, para Kubrick el fin justificará los medios: la palabra perfecto le resultará la meta perpetua a alcanzar.

Frase interesante: “El juicio contra estos hombres es una burla a la justicia humana. Señores de la Corte, declarar culpables a estos hombres sería un crimen que los perseguirá hasta el día de sus muertes. No puedo creer que el impulso más noble del hombre, su compasión por los demás, esté muerto en esta sala. Les ruego, pues, con humildad, que se apiaden de estos hombres”.

Fin de la quinta entrega.


Primera entrega: Stanley Kubrick, el hombre que caminó por el sendero de la Gloria

Segunda entrega: “Fear and Desire”, el pecado pretencioso de Kubrick

Tercera entrega: “Killer’s Kiss”, tan inconsistente como elogiable

Cuarta entrega: “The Killing” o cómo experimentar con la intriga

 

11 comentarios en “Paths of Glory: El mensaje trascendental y eso de pillarle el truco a la voz y al estilo

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