La extraña tentación de querer grabarme

No sé si sea por culpa de la época en que vivimos, donde muchos afirman que llegamos a un punto máximo de individualismo materialista que nos empuja a distintas formas de narcisismo. No sé… es eso o sencillamente en algún momento de la vida uno se imagina que sería genial probar diferentes formas de expresión, aunque quede en el camino como eso, como simple prueba, y vaya uno después a querer olvidar y que el resto también lo haga.

Si lo han grabado en audio o en video de cuando era niño, concordará conmigo en que la sensación de verse es extraña. Dependiendo de la curiosidad antropológica de cada quien, puede existir o no el deseo de borrar las evidencias, o bueno… a lo mejor hasta se despierta el deseo de compartir.

En mi caso personal, y creo que a muchos nos pasa, no dispongo del tiempo que quisiera para aprender a editar audio o video, por lo que si hiciera algún intento (lo cual también lleva tiempo) tendría que arriesgarme a publicar con muchos errores.

Pero me asalta la idea: «¡Vamos!, ya existen millones de canales y podcast, ¿qué diferencia harías si crearas uno tuyo?». Y mi otro yo imaginario me reprocha que quizá estoy enamorado de mi voz, pero en seguida le digo que no, porque de hecho, sí prefiero escribir lo que pienso en lugar de —por ejemplo— hacer videos para subir a YouTube, y no es solo porque adoro teclear y por consiguiente escribir-pensar, sino porque hay algo en mi tono y estilo de voz que no me convence del todo.

Pero esa clase de escollos e inseguridades las vivo día a día también con lo que escribo, así que a pesar de lo malo o impropio que me pueda parecer mucho de lo que hago, en última instancia es solo miedo. Y así como un día me decidí a vencer el miedo a ser leído o que juzgaran mis ideas, así también creo que poco a poco estoy por perder el miedo a escuchar mi propia voz grabada y siento de forma paulatina la necesidad de expresarme de formas diferentes, aunque eso no me lleve a ninguna parte. De todos modos, ¿para qué están las herramientas gratuitas de internet, si no para experimentar?

No creo tener la el estilo reposado y la tonalidad profesional, así como tampoco tengo conmigo las herramientas básicas y necesarias para poder grabar, editar y transmitir. Eso vuelve complicada la empresa de grabar audio, así como una locura mucho mayor al prosaico hecho de estar escribiendo aquí. Una locura, aunque igual, nada pierdo con probar.

Cantar es liberador, así como escribir, pintar y ejercer cualquier otra actividad que nos dé la sensación de cierta autonomía, aunque la dichosa individualidad esté constantemente en debate. Y quizá por eso mismo mi doppelganger vuelve a replicar: «¿Por qué no mejor te quedás con tus pruebas de audio solo para vos?», y la respuesta es que en realidad no lo sé… y confieso que así me debatía en mi interior cuando comencé este blog, y al final cedió la parte de mí que necesitaba expresarse.

Para justificar mi deseo creo que comenzaré con la creación de un audiolibro. No me decido todavía con cuál, pero sin lugar a dudas será algún texto salvadoreño.

Si hay personas que por algún motivo tienen trabajos repetitivos y de movimientos monótonos, y tal vez quieren culturizarse, salir de común a solo escuchar música todo el día, o qué se yo… no estaría mal la alternativa de poder escuchar, al menos por una hora al día, un audiolibro, y más para quien pudiera tener interés en autores salvadoreños. ¿Qué le parece la idea?

Me daban ganas de crear versiones de audio para mis entradas, pero ¿quién va a tener ganas de escuchar lo que escribo, cuando puede aprovechar mejor el tiempo con podcast que valgan la pena?

Y bueno, ahí va uno, invalidándose, como siempre. Muy a pesar mío y sigo en este espacio. Creo que este deseo es solo otra forma de experimentar, de saber qué se siente hacer esto o aquello, y luego perderse en el mar cibernético, como cuando uno comparte un meme para sentirse gracioso por unos minutos y con un par de reacciones. Solo que esto es un poco más serio y elaborado, aunque no por eso olvidable… wherever, creo que en 2019 comenzaré experimentando con nuevas tonterías, como una nueva forma de estímulo y entretenimiento personal, así como también para autodescubrir cosas, como bien me ha ocurrido desde que soy usuario de esta plataforma.