TAG: Explorando libros

Desde hace meses estoy pasando por una horrible sequedad de escritura, que ya no puedo seguir asociando con el bloqueo. Es en esos casos cuando escribir un tag viene siendo como un confort en medio de la tormenta, y un premio de consuelo en el sentido más optimista posible.

Le agradezco a Coremi la nominación, por lo que ahora con gusto trataré de responder a este tag, hasta donde lleguen mis limitaciones del presente. De todos modos, cuando amaine la tormenta de mi interior, podría un día dedicarme a actualizar mis respuestas, hasta dejarlas a mi gusto (aunque no sé si eso es posible jajajaja).

Palabras de Coremi, que expresan la esencia del tag mejor de lo que yo podría: “En esta ocasión la idea es explorar distintas lecturas que hayan sido de relevancia en sus vidas como lectores. Aclaro que utilizo la palabra libros por practicidad y que incluye todo: novelas, cuentos, ensayos, mangas, etc.”.

Las reglas son las siguientes:

Copiar/pegar la siguiente imagen:

Nominar a más de 3 blogs.

Contestar a lo siguiente:

Cuatro citas de algunas de tus lecturas favoritas

(no pueden ser todas de un mismo libro, porque eso es trampa)

Gracias a esta pregunta de repente me di cuenta que mis lecturas favoritas de los últimos años son sobre todo ensayos. Esto refuerza las advertencias de varios de mis amigos, sobre eso de no olvidarme de la literatura en general (novelas, cuentos, poesía, teatro).

Hay dos tendencias muy naturales que podemos distinguir en las disposiciones más virtuosas y generosas: el amor al placer y el amor a la acción. Si el primero es purificado por el arte y la cultura, mejorado por los encantos del trato social y corregido por una justa relación con la economía, la salud y la reputación, es generador de la mayor parte de la felicidad de la vida privada. El amor a la acción es un principio de una naturaleza más fuerte y más dudosa. A menudo conduce a la cólera, la ambición y la venganza, pero, cuando es guiado por el sentido del decoro y la benevolencia, comienza a ser el padre de toda virtud y, si esas virtudes van acompañadas de iguales aptitudes, una familia, un estado o un imperio pueden agradecerle su seguridad y prosperidad al coraje intrépido de un solo hombre. Al amor al placer podemos, por consiguiente, adscribir lo más agradable; al amor a la acción, atribuir las capacidades más útiles y respetables. El punto en el que ambos estarían unidos y armonizados parecería constituir la idea más perfecta de la naturaleza humana.

Edward Gibbon, Decadencia y caída del imperio romano

Esta es la paradoja del conocimiento histórico. El conocimiento que no cambia el comportamiento es inútil. Pero el conocimiento que cambia el comportamiento pierde rápidamente su relevancia. Cuantos más datos tenemos y cuanto mejor entendemos la historia, más rápidamente la historia altera su rumbo y más rápidamente nuestro conocimiento queda desfasado.

Yuval Noah Harari, Homo Deus: Breve historia del mañana

¿De qué nos sirve toda nuestra formación cultural si no tratamos de superar nuestras tendencias naturales? Exigir a las personas que armonicen con nosotros es una gran necedad. Yo no lo he hecho nunca. Siempre he visto a los demás como a individuos autónomos a los que he tratado de sondear y a los que quería conocer con todas sus peculiaridades, aunque ciertamente sin reclamarles una simpatía adicional. De este modo he conseguido ser capaz de tratar con cualquiera, y solo así podemos conocer a personalidades diversas y obtener la desenvoltura necesaria en la vida. Son precisamente las naturalezas contrarias a las nuestras las que nos exigen una mayor contención a fin de poder tratar con ellas, y gracias a eso estimulamos los distintos aspectos que hay en nosotros, que de este modo contribuimos a desarrollar y a formar, hasta el punto de que pronto nos sentimos capacitados para mantener cualquier clase de relación. Usted también debería hacerlo así.

Goethe, en Conversaciones con Goethe, de J. P. Eckermann

¡Cuántos ignorantes son ilustres y cuántos sabios están perdidos en la oscuridad!

Anónimo, Las mil y una noches

Libros que vincules con los siguientes temas: amistad, locura, muerte, sueño (onírico). ¿Con qué color o elemento de la naturaleza asocias estos temas?

Me pasa como creo que le ocurrirá a muchos: asociar libros a cada uno de estos temas, sin que necesariamente se relacionen de forma directa con cada uno de ellos. Pero a veces uno es lo suficientemente afortunado como para que la asociación suene lógica o certera.

Amistad: Para mí la amistad debe tener alguno de los tonos rojizos, de preferencia lo más cercano al borgoña o algo así. Me remite a la intensidad y al mismo tiempo la calma. Sé que suele asociarse más al amor-eros, pero a mí me invita a una entrega de tipo todo-vida-y-corazón, lo cual no necesariamente sea como el amor de una pareja. Cuando pienso en la amistad pienso en los shonen, que nos cuentan siempre cómo el héroe se hace a su manera de amigos inseparables, y que es imprescindible que aprenda a ganarlos, que los proteja, que comprenda que sin ellos la aventura no sería igual. Naruto, Kenichi, Ichigo, Luffy, Natsu, Meliodas, Guts, Goku, Urameshi… los seguimos leyendo miles de veces en manga (o viendo, para quienes prefieren solo los anime), pero nos siguen impresionando. Siempre.

Yo tengo mi propia frase cliché estilo Kodak: “La amistad es aceptar lo que se ve después de varios años de seguir arrancando velos”. Lo sé, la he repetido como cien veces en este blog. Pero comparándolo con un elemento de la naturaleza, no me quedará más que el lugar común de la cebolla. La amistad es como ir arrancando capas y capas de una gran cebolla. Al final no sabemos cómo, pero siempre terminamos descubriendo algo nuevo.

Locura: Pienso en la locura y la pienso blanca, contundente, total. Si me decidí por el fondo negro es porque sé que no se leerían las palabras con el color blanco. Creo que la locura es el estado de mayor pureza y objetividad no solo en el mundo, sino en el universo, y que al contrariarse con frecuencia con nuestros parámetros humanos es que nos parece inusual, extraña, difícil de aceptar y al mismo tiempo fascinante cuando accedemos un poco a ella o la analizamos en los demás. Gargantúa y Pantagruel, de Rabelais; El conde de Montecristo, de Dumas; y Barry Lyndon, de Thackeray, no son directamente historias de personajes arrojados a la locura, pero siento que hay algo de locura básica en cada uno de ellos. Debo añadir a esa lista a From Hell, de Alan Moore, pero el personaje que representa a Jack el Destripador sin lugar a dudas es un psicópata loco de remate, en los estándares actuales de la humanidad. En la Antigüedad capaz solo se le habría considerado como un implacable caudillo.

La locura la asocio con el agua. Es incontable, divisible, combinable y admite todos los matices. Puede ser profunda, oscura, transparente, fría o caliente, a punto de ebullición. Puede reparar o destruir, consumir o llenar, y por supuesto, puede saciar y ahogar.

Muerte: Pienso en la muerte como algo inherente asociado al ciclo de la vida, y por eso la imagino con el color simbólico entre lo café y lo verdoso, para relacionarlo con el ciclo infinito. Algo muere para que nazca otra cosa, incluidos nosotros, cuando volvemos a la tierra y la alimentamos como abono. De la misma manera mueren estrellas para que nazcan otras y también planetas. En fin. Como dijo Octavio Paz: “Si el hombre es polvo / esos que andan por el llano / son hombres”. Si debo asociarla con una lectura, sería en este caso Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin; o Cien años de soledad, para mencionar dos ejemplos conocidos y muy concretos. No las elijo porque solo traten de muerte o porque muchos personajes mueran a granel. Las elijo porque son la prueba de que de la muerte ocurre la vida o que igual, después de la muerte todo de alguna manera sigue su curso, lo cual es aterrador o confortable según quien lo mire, pero que es inevitable. El aleph, de Borges, ofrece en este caso un punto de vista más poético y totalizante.

La muerte la asocio con el viento. Nunca sé de dónde viene y hacia dónde va. No puedo verla, pero sé que esta ahí, que aparece y desaparece cuando quiere, que se manifiesta cuando menos se lo espera, y que adivinar su dirección es un sinsentido, como realizar la más improcedente de las preguntas. Es una moneda con dos caras, la cual provoca desastres, pero a veces también alivio.

Sueño: Desde niño mantuve la creencia de que el sueño era algo así como la otra vida, con sus inmensas variantes infinitas. Por eso lo asocio a los tonos azulinos, porque me da la idea de que hay una vida más allá, en las regiones celestes. Quizá me consoló siempre esa idea, ante la prosaica y simple realidad de lo que realmente son los sueños, que es una recreación en clave de lenguaje figurado y simbólico, que solo muestra una reinterpretación de lo que vemos, creemos, consideramos y vivimos. La secundaria de School Rumble o de Great Teacher Onizuka es una que me habría gustado vivir. La frase del personaje Karasuma, de School Rumble, es de antología: “Vivimos en un sueño llamado juventud”. Es así que cuando pienso en el sueño no evito remitirme a mis lecturas de infancia: Oliver Twist, de Charles Dickens; o El sol de los venados, de Gloria Cecilia Díaz, por mencionar un par de ejemplos.

Pienso que los sueños son como la madera. Pueden ayudar a construir un refugio, herramientas o incluso armas improvisadas. Sirve para herir o para proteger. Son impenetrables, pero podemos agujerear como premio de consuelo, al menos para adivinar la posible densidad. Pero al final no podremos traspasar con nuestras manos la esencia de su materia.

Un libro cuyo título contenga las iniciales de las palabras más importantes que dan nombre a tu blog

Esta parte será la más difícil del tag. Cuando creé este blog con el nombre que ostenta, lo hice porque quería que fuera único, al menos en ese aspecto. Pero eso sí, no hay nada nuevo bajo el sol. Como todos sabemos, ñam es algo así como la onomatopeya de saborear algo que todavía no nos hemos comido y que de seguro estamos deseando. Creo que el hambre del conocimiento se parece a eso, y es una de las razones por las que quería que el nombre del sitio llevara ese prefijo. Hace mucho tiempo inventé una explicación al respecto, aunque nunca la finalicé.

Busqué y busqué en varios catálogos. Como no encontré nada en literatura que llevara al menos la ñ como letra principal, me tocará auxiliarme de algún libro de otra temática que ande circulando por ahí. Solo por eso, pensándolo bien, escribiré un libro que sea de literatura y que lleve en su nombre la letra ñ. Digo, al menos para que por fin exista uno que lleve la más icónica letra de nuestro idioma.

Ni modo. Para cubrir la ausencia tuve que echar mano de un libro que es un tratado de agricultura, para la siembra del famoso tubérculo. Creación de Readiris. Copyright IRIS 2007.

No sé nada de agricultura y mucho menos del ñame, pero supongo que puedo extraer alguna reflexión personal: somos agricultores desde hace miles de años y ser jardinero es uno de los grandes lujos de ese oficio milenario. Paciencia, serenidad y muchas otras virtudes se deben cultivar, para llevar a buen lugar y ver nacer el fruto del trabajo. Supongo que es la clase de paciencia que debería de cultivar, y así algún día ver los resultados que tanto deseo.

* * *

Aquí me veo en un aprieto más serio. Coremi nominó a las únicas dos personas que pensaría en nominar. Además que la regla dice que deben ser más de tres. Y bueno… creo que en esta ocasión de nuevo fallaré. Pero deseo esforzarme un poco más para la próxima.

Ha sido un tag que disfruté mucho, aunque tardé varias horas en escribirlo. Pero eso se debe a lo que mencioné al principio y no porque no fuera estimulante. De hecho es una experiencia placentera, por la asociación de ideas que permite.

Si usted, estimado lector, llegó hasta aquí, espero que haya disfrutado la lectura, y que en algún remoto caso le haya permitido recolectar una o dos futuras lecturas que eventualmente podríamos llegar a comentar.

2 comentarios en “TAG: Explorando libros

  1. Hola Edwin, ¡muchas gracias por hacer el Tag! Me han gustado mucho las citas que has puesto, en especial la de “Goethe, en Conversaciones con Goethe” de J. P. Eckermann y la “Las mil y una noches”. Respecto a la asociación que has hecho de color/elemento natural le has dado ese toque de autoreflexión tan tuyo 🙂 y por cierto lo del Ñame también me ha gustado…sabía que te ponía en un aprieto con esa pregunta pero de igual forma quise hacerlo. Escribe ese libro que la Ñ necesita más publicidad. Saludos, nos leemos 🙂

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