Booktag: Intraducible

Vi este tag en El blog de Noctua Nival, un espacio que recomiendo encarecidamente. Entiendo que en YouTube es un tag que ha gozado de su cuota de popularidad, aunque a título personal no he visto ninguno. Eso sí, admito mi ignorancia en el caso, porque casi no sigo canales de booktubers, o por lo menos en la home casi nunca me salen videos recomendados. En fin…

Hace meses que quería hacerlo, pero siempre me aparecía uno que otro impedimento para sentarme con tranquilidad a escribirlo. Pero henos aquí.

Lo que voy a compartir a continuación es apenas un ejercicio, si lo comparo con el resultado de Noctua Nival. ¿Cómo decirlo? Debo plagiar un verso de Guillermo Aguirre y Fierro, para sintetizarlo con propiedad: ese post es bueno, breve y sustancioso. Y con el mío puedo decir sin falsa humildad que no sé en qué se convertirá. Pero lo divertido —y la esencia de todo tag— es el intento que cada uno hace, así que por eso lo tengo aquí, estimado lector, leyendo estas líneas.

Haré mi mejor esfuerzo para no ceder a uno de mis grandes excesos, que es el invencible impulso del palabrerío. Así que sin mayores preámbulos, vamos a resolver este tag.

Tsundoku (Japonés) Comprar un libro, apilarlo y no leerlo. ¿Qué libro lleva muchísimo tiempo en tu librero?

Psicopolítica y contrasicopolítica, de Barón Ferrufino. Aquí fallaré con la regla de mencionar la compra (y veo, ahora que lo pienso y analizo para esta respuesta, que casi-casi con un 100 % de probabilidad leo en un periodo no mayor a seis meses cualquier libro que me haya comprado ), ya que una gran amiga me lo regaló hace ocho años y no entiendo por qué no me he dado la oportunidad de leerlo todavía. Sé, desde la sinopsis de la contraportada, que será una lectura densa y compleja, pero eso no ha sido un impedimento personal. En realidad creo que solo lo he postergado injustamente y ya.

Samar (Árabe) Quedarte toda la noche despierto con tus amigos sin darte cuenta. ¿Qué libro hizo que te desvelaras?

Para ser honesto, hay muchos libros que me han robado el sueño. En los últimos años —que es una cantidad indeterminada que no sobrepasa los 10 años… quizá menos— me he vuelto un lector hedonista, por lo que si un libro me causa placer, puedo dedicarle muchas horas, incluso descontarme las respectivas del sueño.

Pero para ser justo con mi respuesta, la saga completa de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, me tomó leerla —según mis cálculos— no más de mes y medio, incluido El mundo de Hielo y Fuego y El caballero de los Siete Reinos. No sé cuántas páginas suman entre todos, pero eran tiempos de mucho trabajo en la empresa en la que estaba, y llegué al punto de dormir un promedio cuatro horas diarias (y menos en algunos días) con tal de terminar todos los libros, ya que cada uno me despertó un entusiasmo que rozó con lo infantil. Quería más y más, como si fuera un adicto a alguna droga que esos libros me despertaran.

No es que por eso recomiende la saga a cualquier persona: esa fue mi experiencia y nada más.

Jayus (Indonesio) Un chiste tan malo que no te queda de otra que reír. ¿Un libro tan malo que terminó haciéndote reír de lo absurdo?

Putolión, del escritor salvadoreño David Hernández. No tengo nada personal en contra del mencionado escritor, pero en verdad su novela me pareció tan, pero tan mala, que llegué al punto de leerles párrafos enteros a mis amigos, solo para incordiarlos en momentos de joda y confianza. Y yo que terminaba de leer algún fragmento y me pegaba las grandes carcajadas. Sí, lo sé, soy medio patético.

Saudade (Portugués) Un vago y constante deseo por algo o alguien que no existe o que alguna vez quisimos o perdimos. ¿Qué libro deseas pero no has podido conseguir o qué libro tenías y te dolió perder?

Creo que aquí nos pegan en el punto flaco a la mayoría de personas que somos fanáticas de la lectura. ¿Quién no desea un libro que no puede comprar y quién no desea recuperar un libro que, por algún motivo, perdió perdió para siempre y que ese hecho le dolió?

Y como este saudade me ocurre en las dos dimensiones, abusaré del espacio y responderé las dos cosas.

Independiente de que Borges sea ahora un autor popular o citado por miles de personas (al menos según me doy cuenta en las redes sociales), en mi caso personal lo leo desde que tenía 16 años de edad… así que llevo más de la mitad de mi vida leyéndolo y creo que, de alguna u otra manera, he leído su obra completa: ya sea por libros digitales, o por préstamos de personas o los que hice en mis años de universidad. Sin embargo, solo tengo dos libros de Borges en físico: Cuentos completos y Borges esencial, que fue la antología que sacó la RAE. Y desde que vi un estuche con toda la obra completa, de inmediato lo deseé con todo mi corazón. Pero en mi condición actual es imposible que me lo pueda comprar. Así que ni modo, quedará para ese algún día, como el dichoso saudade.

En cambio hay un libro por el que siento nostalgia, porque sé que lo perdí para siempre. El periodista Robert Armstrong autorizó hace ya unas décadas a una editorial salvadoreña para que le publicara su ensayo El Salvador: el rostro de la revolución. En mi país, a pesar de ser de pocos lectores, el libro pasó como por seis o siete ediciones, hasta que finalmente fue descatalogado. Yo logré comprarlo allá por 2007 y con apenas menos de un mes de tenerlo, accedí con un gran amigo que me lo pidió prestado. Y ni él sabe ni cómo ni por qué, pero un día, apenado, solo me confesó haberlo perdido. Hasta el día de hoy sigue disculpándose, así que le creo su buena voluntad. Lo he buscado en toda clase de librerías, de primera o segunda mano, pero sencillamente ya no existe. Es más: pregunté en las propias oficinas de la editorial y no… ni ellos lo tienen. Así que me rendí y di por perdido ese libro para siempre.

Akihi (Hawaiano) Cuando después de escuchar las indicaciones las olvidas por completo. ¿Un libro del que has olvidado la trama?

Para ser honesto, cuando leí esta pregunta sentí un gran alivio, porque quiere decir que esto le ocurre a más personas de las que pensaba. No es que creyera que solo a mí me ocurriera, pero es que, bueno: ¿quién podría leer un libro entero y luego olvidarlo por completo? Pero sí, ocurre. A mí también me pasó.

Y me pasó con una novela aclamada, amada y famosa: Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. La leí allá por 2005 y no sé si lo hice de mala gana o qué, pero sencillamente no recuerdo nada de ella. Es más, he llegado al punto de mejor decir que la conozco de oídas, para no caer en mayores vergüenzas. Algún día la volveré a leer, aunque por el momento estoy con otra clase de lecturas.

Ohrwurm (Alemán) “Gusano en la oreja”. Cuando tienes una canción en la cabeza y no te la puedes quitar. ¿De qué libro has oído tanto que no puedes esperar a leerlo?

Me pasa con dos libros, que he postergado por años sus respectivas lecturas, porque he sido incapaz de conseguirlos, incluso en el premio de consuelo que representa el formato digital. Esos libros son: Historia de mi vida, de Giacomo Casanova, y Memorias de ultratumba, de François-René de Chateaubriand. De ambos libros solo he escuchado maravillas, lo que ha provocado que tenga suficientes expectativas hacia ellos. Espero tener la oportunidad de leerlos algún día.

Pochemuchka (Ruso) Turista preguntón e insistente. ¿Qué libro te dejó con muchas dudas?

Esta es fácil para mí: entre 2006 y 2014 leí y estudié con profunda voluntad el Tractatus Logico-Philosophicus, de Ludwig Wittgenstein. Un día sencillamente me di cuenta y reconocí que jamás comprenderé por completo ese libro, por lo que dejé de martirizarme con él. Cuando creía que por fin había desentrañado algo, aparecía otra cosa más adelante, en el camino, la cual me conllevaba a otras pesadas cargas, a otras dudas. Es un libro que si alguien quiere estudiarlo a profundidad, como se debe, podría tomarle toda una vida académica, para no sonar tan drástico.

Plimpplampplettere (Holandés) El acto de tirar piedras al agua y verlas rebotar. ¿Libro que a pesar de haber leído hace tiempo sigas recordando y resuena en ti?

Esto lo han pasado mis amigos más cercanos y de confianza, a título personal, durante al menos 15 años (sí, lo sé, ni yo entiendo cómo me aguantan mis amados amigos) y he procurado que no me ocurra en otros ámbitos, incluido este blog, aunque no sé si he tenido éxito al respecto.

Hay una novela de Roque Dalton que siempre cito, de la que siempre tengo una frase a la mano casi para cualquier tontera o circunstancia cotidiana, y que siempre me sigue resonando en mi cabeza, como si se hubiera convertido en un amuleto que me acompañará de por vida: Pobrecito poeta que era yo…, publicada un año después del asesinato de su autor, en 1976. Siguen pasando los años y la novela se instaló en mi cabeza y no sale de ella.

Wunderlust (Alemán) El deseo de viajar. ¿Qué género o escritor quieres explorar más?

En mi vida he padecido la fiebre Borges, César Vallejo o García Márquez. Durante todo 2019 he leído a Stefan Zweig y Plutarco, por lo que supongo que ambos autores se convertirán en paradigmas que seguiré explorando hasta que agote cada uno de sus libros.

Toska (Ruso) La pena más profunda, el anhelo sin razón o angustia espiritual. ¿Libro que te dejó devastado al terminarlo?

Me ha ocurrido con varios libros, la verdad, en diferentes momentos de mi vida. Me pasó en su momento con El túnel, de Ernesto Sabato; con Las noches blancas, de Dostoievski; con Factótum, de Charles Bukowski; con Dublineses, de James Joyce, pero específicamente por culpa del último cuento que suelen traer la mayoría de ediciones: Los muertos. Creo que un libro que me atrapó muy jovencito (de 17 para cumplir 18 años) fue Trenes, de Miguel Ángel Espino. Me dejó un algo en mi corazón que solo pude superar hasta mis treintas, cuando me dediqué a volver a leerlo.

Pero ahora que lo pienso, reconozco que padezco de mucha sensiblería, que soy de lágrima fácil con mis lecturas y que sobre todo en mis veintitantos un libro podía llegar a causarme un impacto profundo y duradero, al menos hasta que apareciera otro que en cierto modo lo sustituyera o alimentara.

Menqolek (Indonesio) Broma en donde te tocan el hombro y aparecen del otro lado. ¿Libro que creías que acabaría de una forma y fue en otra dirección?

Me pasó con 22/11/63, de Stephen King. Creía que sería un ejercicio lineal, en clave distópica o de presunta ciencia ficción, en la que sencillamente un viajero del tiempo intentaría evitar el asesinato de JFK. En cierto modo la novela cumple con eso, lo que permitiría considerarla como obvia (pero bueno… desde el título del libro uno está advertido), pero resultó ser mucho más que eso.

Trataré de no hacer spoilers. Para empezar, desde cierto punto o porcentaje del desarrollo de la trama hasta el final, la novela toma varias rutas inesperadas. Luego tenemos lo más sencillo y que pocas veces imaginamos en esta clase de género: la vida real, la vida cotidiana, y como esta le da verosimilitud y autenticidad a la historia. Por momentos uno llega a sentirse cómodo con la época, y la vez uno presiente el recuento de la historia, con sus altos y bajos, como una suerte de espejo épico que nos muestra la trayectoria de la condición humana, en un momento específico, en un lugar específico. Si yo sentí eso, no sé qué sentirá un lector nacido y crecido en Dallas, por decir algo.

Para decirlo de otro modo, o para buscar equivalencias, digamos que la serie Mad Men logró transmitirme esa cotidianidad, esa verosimilitud, solo que en la serie por momentos se adivinan los artificios. En la novela de King no lo noté en mi primera y única lectura. No sé cómo me iría con una segunda.

*** *** ***

Ahora que lo pienso, ha pasado un buen rato desde que resolví un tag en este blog. Y siempre me queda la misma sensación, que es el hecho de divertirse en el proceso. No quiere decir por eso que intentaré a la brevedad resolver otro. La verdad es que no lo sé. Cada día me resulta más complicado volver a este espacio, porque en mi vida práctica tengo que hacer malabares para obtener el pan de cada día. Y bueno, eso ahora no es importante. El asunto es que la pasé bien.

Y si usted, compañero de plataforma de WordPress, se siente con el deseo y la libertad de resolverlo, tómese la libertad de copiar las preguntas y diviértase. Yo no me puse a nominar, porque cada vez me vuelvo más y más penoso, y ya no se me ocurre molestar a nadie con eso.

4 comentarios en “Booktag: Intraducible

  1. Hola Edwin, me reí mucho con lo de que molestabas a tus amigos leyéndoles pasajes del libro que te pareció penoso y te daba risa. Tu amor por «Pobrecito poeta que era yo» es tan grande como por los libros de Borges, algún día leeré al señor Dalton. Ahh el DOLOR (así con mayúsculas y música triste sonando de fondo) de prestar un libro y que por X causa nunca vuelva a ti y para colmo no poder conseguir otra versión es infinito, te entiendo mucho. Decir que tu amigo no lo hizo a posta pero aún así, en tu interior estás pensando: ¡una máquina del tiempo para recuperarlo por favor! Me alegra que disfrutaras del tag, espero te sigas pasando por aquí cuando puedas. Saludos 🙂

    Le gusta a 1 persona

    1. Este tag es fantástico. Y gracias por leerlo y comentarlo. Roque Dalton, efectivamente, tiene esa magia de ser tan, pero tan local, que a veces me temo que su universalidad esté en juego por culpa de eso que para mí es virtud. Pero nunca se sabe, así que espero que cuando lo leás te resulte más o menos divertido y a la vez pintoresco.

      ¡Saludos! 😀

      Le gusta a 1 persona

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.