Amor al conocimiento

Tal vez ya tuvo esa persona justo a su lado o a lo mejor algún día la conocerá. O la otra posibilidad es que esa persona sea usted: alguien que adora saber, que ama aprender, que no puede evitar usar la cabeza todo el tiempo. Alguien cuya curiosidad es pasmosa y que su instinto es casi infantil y a la vez creador: alguien que hilvana ideas solo porque sí, reales, metafísicas o patafísicas.

Si no es usted, ojalá que algún día se encuentre con una persona así. La mayoría suelen tener un sentimiento perfeccionista, aunque jamás lo pongan en práctica: y son implacablemente honestos, sobre todo desde lo involuntario, aunque se les da muy bien mentir como mecanismo de defensa.

Podrá reconocer a esta persona por su inmensa adaptabilidad, por su impresionante empatía, por su entendimiento del mundo y su manera de argumentar, y a la vez por la contradicción entre su capacidad altruista y su posible tozudez. Ni importa si los halla tímidos o extrovertidos: en el fondo ambas personalidades serán intransigentes, aunque tendrán la humildad de reconocer las equivocaciones llegado el momento.

Esa persona siempre le pedirá que le explique lo que dice, porque quiere escuchar sus propios argumentos y no sus creencias generalizadas. También verá en ellos una resiliencia inusual, que será por supuesto un arma de doble filo, a veces al punto de la autodestrucción: parecerá que ningún problema es tan grande como para no poderlo cargar, racionalizarán todo, se adaptarán hasta donde pueden, ya sea arriba o abajo, frío o caliente, tener o no tener, vivir con mucho o poco, aceptar lo que detestan, aguantar la infinita estupidez… porque para todo tienen una explicación…

Son personas convencidas de los ropajes que el mundo decide llevar, tanto los que saben que se visten de lobos como de ovejas… y también saben reconocer a quien se viste de pastor.

En general siempre saben convivir con los demás sin crear conflictos —por lo menos no de forma voluntaria—, porque además de saber escuchar suelen comprender con un atisbo de certeza calculada las necesidades de casi todas las personas que les rodean, porque además saben brillar con luz propia, saben ver sus propias virtudes y flaquezas, por lo que adivinan las de los demás.

Por lo mismo usted podrá notar que cuando estas personas brillan suelen atraer con su luz una gran variedad de personas: algunas buenas y otras no tanto. En general muchos aprovecharán su luz en varios sentidos, incluidos los que intenten utilizarla a su favor, de forma egoísta.

Estas personas conocen las capacidades y límites de los demás, sí, pero en general, al menos los más auténticos, no necesitan sacar provecho de eso: de hecho, se sienten mejor siendo útiles que trantando de utilizar. No necesitan nada a cambio, porque aman saber… hacen lo que hacen casi que por reto, deporte, disciplina, placer… lo que usted quiera.

No hay que equivocarse con ellos: el amante del conocimiento no siempre es el más nerd del salón, ni el sabelotodo, ni el más talentoso. A veces ni siquiera son especialmente inteligentes, por más antiintuitivo que este suene. Es más, algunos ni siquiera llegan a conocer un título académico. Pero eso usted lo sabe o si no lo sabía, ahora podrá verlo por su cuenta. Así es: las brasas que hay en sus ojos, el innegable brillo generado por una pasión irrefrenable. Un verdadero amante del conocimiento busca y busca con ahínco, y sabe apreciar el valor del viaje.

Usted puede ser inteligente y hasta sabio, pero el amor al conocimiento es otra cosa. Es como comparar el saber académico con el sentido común: donde fallan los nervios de uno, el otro lo resuelve. El verdadero amante del conocimiento tiene una curiosidad insaciable, pero a la vez comprende lo mucho que no sabe y lo asume con humildad. Su mente está llena de preguntas, por lo que no se conforma con googlear la respuesta fácil —síntoma fatal del mal de la inmediatez de nuestro tiempo—, sino que suele estudiar un tema con profundidad, a veces con exceso, hasta saciar su conocimiento, hasta verlo con una perspectiva más clara. Y eso los convierte en personas con una mente abierta.

Les gusta pensar por los demás («¿qué llevó a esta persona a esa conclusión? ¿Cómo terminó en esta condición? ¿Por qué cree en tal cosa, por qué ve tal otra como respuesta?»), lo cual es virtud y a la vez defecto. Suelen ser divertidos, pero es más fácil que los malentiendan. Son sensibles a las experiencias de los demás, pero suelen malinterpretarlos, incluso los creen intensos y a veces hasta canallas. A veces no saben qué hacer con el tamaño de lo que sienten: ¡Eureka! nunca será suficiente. Con eso que tienen en el pecho, a veces no saben cómo actuar y se duelen por ello (sí, a veces son personas que piensan demasiado y por lo mismo sufren).

Este tipo de personas no necesitan destacar, aunque a veces lo logran de forma involuntaria. Pero ¿a quién lo dan curiosidad esas personas que hablan de un tema con una inmensa pasión, que parecen nunca aburrirse y que parece que siempre se traen un culebrón entre manos, como si todo el tiempo estuvieran haciendo algo que les satisface? Como dije antes, a veces no son tan inteligentes, incluso suelen carecer de muchos conocimientos… pero como su entorno parece un universo en expansión, un constante escalar, uno puede creer erróneamente que se las saben todas.

Con ellos los días son más interesantes. A veces cada conversación parece contener algo trascendental. Las comidas nunca vuelven a ser igual, cuando estas personas dejan de estar presentes. Y lo más interesante es cómo siente uno que poco a poco va creciendo, solo por estar un trecho a su lado: es como si supieran potencia lo mejor que hay en los demás.

Y aunque no es en todos los casos, en general suelen ser personas humildes: reconocen lo insondable de la vida y de la naturaleza, y están conscientes de que apenas nos alcanza la vida para arañar un par de misterios. Saben reconocer lo pequeños que somos.

Lo más interesante de estas personas es que si les pasa un test de CI, lo más probable es que se lleve un chasco: algunos se encuentran en el promedio y otros apenas lo sobrepasan. Esto se debe a que el CI no puede predecir el amor al conocimiento, y este último llega solo a las manos de quien sabe ganarlo. El CI es un invento que pretende medir algo tan impreciso como la inteligencia, pero es totalmente incapaz de medir la motivación, la resiliencia, la capacidad de sacrificio, la constancia, la tenacidad. Ningún CI es una condicionante absoluta: ¿cuántos genios hemos visto caer en el abismo de la autodestrucción?

Un test es una prueba estandarizada, que por lo mismo aplica de forma generalizada: un verdadero amante del conocimiento está por encima de eso, porque su mismo amor es su más grande virtud, por más romántico y ridículo que esto le parezca. ¿Cuál es la tarea que aun cuando tiene que trabajar todo el día, incluso cuando hay problemas a su alrededor, y que a pesar de todo en esas situaciones se siente motivado a seguir adelante? ¿Por qué puede ver puertas donde muchos ven solo muros? No subestime el poder del amor al conocimiento.

La Academia a veces puede ser mezquina y tiene problemas graves, vicios solidificados que ese mundillo se niega a corregir. Sé que usted se ha dado cuenta. Cuando muchos ven a una persona que es buena en algo y que los demás intentar hundir, o hablar a sus espaldas de lo supuestamente mediocre que es, cuando la realidad es que los demás lo son. Cuando la honestidad es un problema para los demás, o cuando se es demasiado y es un problema para los demás… o total, si se es poco, también es un problema.

Y a veces hasta a los docentes les molesta esa persona que participa demasiado, que lo cuestiona todo, que pregunta por el genuino deseo de saber. Y es que muchos no saben distinguir cuando se cuestiona un argumento de un ataque personal. Y es entonces que a veces esa persona podría sentir que le quieren cortar las alas, en cierta forma. Muchos creen que ir a la universidad, que estar en la alta academia, es estar rodeado de personas inteligentes o por encima de la media.

Nada más lejos de la realidad.

En realidad el mundillo académico no solo depende del intelecto, ni está hecho para los mejores, ni los supuestos más hábiles y capaces, o para quienes quieren llegar más allá en la vida. En realidad ni siquiera suele ver presente mucha inteligencia que pueda considerarse sorprendente, ni está lleno de personas felices que cumplen sus sueños y que estén a la espera de un futuro esplendoroso. Al contrario: la mayoría solo esperan una vida normal, incluso solo desean obtener un trabajo simple, no se sienten plenos ni felices, creen no ser suficiente y cargan con mucha frustración. Algunos incluso terminan arrepentidos de haber invertido tantos años en la universidad.

Y eso se debe a que en esta vida damos muchas cosas por sentado, pero son pocas las que con esfuerzo tenemos que ganar. El amor al conocimiento es del que se gana, del que con paciencia llegamos a comprender que hay que confiar en los procesos, que todo es un dia a la vez, y que esto un día nos dará una infinita satisfacción. Solo quien comprende con masoquismo la delicia del dolor, de la frustración de no lograr algo, comprende las dificultades que comporta lograr algo grande. Por ende, el amante del conocimiento es un fajador, alguien que boxea con la vida aunque lleve todas las de perder. Tarde o temprano aprenderá por la fuerza de voluntad a soportar todos los golpes.

Lo sé muy bien, porque aunque no soy especialmente brillante, he tenido el privilegio de conocer personas así. Y quiero creer que algo de eso se me ha pegado también.

Un comentario en “Amor al conocimiento

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.