No queda de otra que tener la mente ocupada…

Solo así el tiempo pasa más rápido. Al menos esa es mi experiencia personal con la cuarentena. Pero es como si me hubiera entrenado para eso durante largo rato. Llevo más de dos años trabajando desde casa, por lo que en mi caso ha sido al contrario de muchos: yo necesito salir de mi cueva, porque es aquí donde paso la mayor parte del tiempo. Así que el encierro obligatorio, en mi caso, me pone en un gran predicamento. Pero bueno… ya me quejé de eso la semana pasada.

Todos tenemos una lista de pendientes (libros, series, películas, etc.), así que mi comentario quedará como granito de arena que se pierde en todas las arenas y mares del mundo. Pero hacerlo, justo ahora, me resulta terapéutico, sobre todo porque estos son tiempos en los que no tengo a nadie con quién compartir mi opinión.

Supongo que contribuirá a que sienta más corto este día.

Actualmente estoy con tres libros a la vez. No lo digo por un alarde tonto, sino porque suelo ser constante y a la vez hedonista… pero más lo segundo que lo primero… así que lo hago para no aburrirme ni de uno ni de otro. Estoy con La tentación del fracaso, de Julio Ramón Ribeyro; La transformación del mundo: Una historia global del siglo XIX, de Jürgen Osterhammel; y Operaciones especiales en la edad de la caballería, de Yuval Noah Harari. Casi nunca me gusta hablar de las lecturas en las que estoy en tiempo presente, pero, pues… no sé… hoy hice la excepción. Además que recomendaré libros que ya leí, pero igual, por si alguien se identifica con sus lecturas presentes, menciono de una vez las mías.

Libros

Los libros largos suelen favorecer en estos casos. Lo sé por experiencia personal. Cuando recién fui despedido de mi último trabajo, los primeros días al estar encerrado en casa fueron fatales. Me atrevería a decir que por poco caigo en depresión, aunque no soy quién para autodiagnosticarme. Pero me salvaron los libros largos. Con el tiempo logré una disciplina diaria, que es de las pocas cosas en la vida de las que en verdad me enorgullezco. Así que los libros para matar las horas resultan un aliciente que no debe subestimarse.

Pienso de inmediato en Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais. Es una novela graciosa, divertida e hiperbólica. Si le gustó Cervantes, la forma de humor de Rabelais le resultará contrastante aunque no por ello menos divertido. Mi edición es la de Acantilado y en verdad no sé qué tan buenas serán otras versiones. En este caso fallé, porque lo peor es que las únicas que encontré fueron estas, que creo que no están completas.

El otro que se me ocurre es Manuscrito encontrado en Zaragoza, de Jan Potocki. Su religiosidad es proporcional a su prosa cruda y licenciosa, y por lo mismo uno siente por ratos que está leyendo una rareza, un libro atemporal que le sacará una que otra sonrisita inevitable: no por divertido, sino por sorprendente. Hay dos versiones buenísimas y populares: la de Valdemar y la de Acantilado. Confesión extra con este libro: quería hacer un top al detalle, pero incluso cuando posee historias independientes dentro del relato principal, lo recomendable es leerlo de principio a fin. Ni modo…

El Decamerón

El clásico de Giovanni Boccaccio es un infaltable ideal en esta situación. En mi caso personal, lo leí en la traducción de Juan G. de Luaces, pero sé que también está disponible la de Pilar Gómez Bedate.

Hace días publiqué un hilo sobre el tema, por lo que siento extraño volver a repetirme. Procuraré no hacerlo.

Escribí un hilo ridículamente largo que murió en el olvido. Es lo justo.

Lo que sí tengo que enfatizar es el reto de persuadirle para que lea el libro. Si no tiene tiempo para los 100 cuentos, ¿por qué no probar con unos cuantos? Aquí le recomiendo los que para mí son los doce mejores de los cien que contiene (ojo, que no están en orden de top, sino que están en el orden de las jornadas que trae el propio libro):

  1. Jornada 2, Narración séptima: “El sultán de Babilonia envía una hija suya, como esposa, al rey del Algarbe…”.
  2. Jornada 3, Narración primera: “Masetto de Lamporecchio, fingiéndose mudo, se hace hortelano de un convento…”.
  3. Jornada 3, Narración décima: “Alibech se hace eremita, y el monje Rustico le enseña a meter el diablo en el infierno…”.
  4. Jornada 5, Narración novena: “Federigo de los Alberighi ama sin ser amado y, gastando en agasajos…”
  5. Jornada 5, Narración décima: “Pietro de Vinciolo cena fuera de casa y su mujer hace acudir a un mancebo…”.
  6. Jornada 6, Narración décima: “Fray Cebolla promete a unos campesinos mostrarles una pluma del ángel Gabriel…”.
  7. Jornada 7, Narración segunda: “Peronella, al volver su marido a casa, esconde a su amante en un tonel…”.
  8. Jornada 7, Narración quinta: “Un celoso, a guisa de sacerdote, confiesa a su mujer, la cual le hace saber que ama a un sacerdote…”.
  9. Jornada 8, Narración séptima: “Un estudiante ama a una viuda que, enamorada de otro, le hace pasar una noche esperándola…”.
  10. Jornada 8, narración octava: “Trátanse dos amigos y uno yace con la mujer del otro. Este se entera, y…”.
  11. Jornada 9, narración sexta: “Dos jóvenes pernoctan en casa de un hombre, y uno de ellos se acuesta con la hija del tal…”.
  12. Jornada 10, narración novena: “Saladino, bajo apariencia de mercader, es honrado por micer Torello…”.

El Heptamerón

Aunque menos conocido, y por consiguiente menos apreciado, en mi opinión personal es bastante entretenido. Por momentos siento que se le pasó la mano a la otrora reina de Navarra, la injustamente olvidada Margarita de Valois, quien por momentos se excede con los culebrones y con las peripecias y sufrimientos de los amores contrariados.

Además de la evidente influencia de Boccaccio, no evito pensar en que tuvo que dejarse llevar por su conocimiento de las historias de amor cortés. Pero igual, de todos modos muchos especialistas afirman que varias de las historias en verdad estaban inspiradas en hechos reales e incluso cercanos a ella. De todos modos le recomiendo darle una oportunidad.

Hagamos el mismo ejercicio: si no quiere leer los 72 cuentos, le recomiendo los que para mí son los mejores nueve. De igual forma no están en orden de top, sino de progresión de lectura.

  1. Jornada Primera, Narración III: “De cómo el rey de Nápoles, después de abusar de la mujer de un hidalgo, lleva luego él mismo los cuernos”.
  2. Jornada Primera, Narración VIII: “Donde se habla de un sujeto que habiéndose acostado con su mujer, en lugar de con su doncella…”.
  3. Jornada Segunda, Narración XVIII: “Donde se habla de una bella y joven dama que comprobó la fe de un joven estudiante amigo suyo…”.
  4. Jornada Tercera, Narración XXII: “De cómo un padre prior de la reforma, bajo capa de hipocresía, intenta por todos los medios seducir a una santa religiosa…”.
  5. Jornada Cuarta, Narración XXXI: “De la execrable crueldad de un franciscano, que llegó hasta la inmoralidad más detestable, y del castigo que recibió”.
  6. Jornada Cuarta, Narración XXXV: “Del industrioso ingenio de un marido astuto para distraer a su mujer del amor que profesaba a un franciscano”.
  7. Jornada Quinta, Narración XLIX: “De las sutilezas de una condesa para conseguir secretamente su placer de los hombres, y de cómo fue descubierta”.
  8. Jornada Séptima, Narración LXVIII: “Donde se habla de una mujer que dio de comer cantáridas a su marido, para conseguir su amor, y de como él creyó morir”.
  9. Jornada Séptima, Narración LXX: “De cómo la furiosa incontinencia de una duquesa fue la causa de su muerte y de la de sus dos amantes”.

Cuentos de Canterbury

Geoffrey Chaucer es un autor extraordinario y es una pena infinita y absoluta que jamás terminara su conjunto de cuentos. De hecho, considero que quizá es el único que podría haber igualado el mérito de Boccaccio… pero bueno, los hubiera no existen.

Paradojas estilísticas: donde se sienten los excesos de uno, en el otro parecen contenerse. Y Chaucer, por cierto, maneja un sentido del humor ácido, caústico, a veces con una saña que ahora no sobreviviría bien a esta era de lo políticamente correcto. Pero qué le puedo decir… el libro es divertido, con su millón de defectos y con el hecho de estar incompleto.

La traducción que tuve oportunidad de leer es la de Pedro Guardia Massó. Y le propongo lo mismo que con los anteriores. Solo que en esta ocasión, solo le recomendaré los ocho relatos que más me gustaron:

  1. Prólogo al cuento de la comadre de Bath.
  2. El cuento de la comadre de Bath.
  3. Prólogo del fraile.
  4. El cuento del fraile.
  5. El cuento del mercader.
  6. El cuento del bulero.
  7. El cuento de Melibeo.
  8. El cuento del intendente.

Otros

Hay muchos libros que se me vienen a la mente, pero opté por la ficción y en específico por el cuento clásico, porque permite una pausa conveniente y da la sensación de menos compromiso. Es extraño pero reconfortante: quizá es un mal de los lectores hedonistas. En todo caso añadiría a la lista dos de los eternamente mencionados en este blog: Ensayos, de Michel de Montaigne; Las mil y una noches (de la que no quise hacer una lista de cuentos favoritos, porque para mi vergüenza no pude decidirme solo por 10). Y ya que mi enfoque fue sobre todo el cuento, añadiría la antología de Jacobo Siruela, que es una maravilla: Antología universal del relato fantástico.

Series y películas

Dichosos quienes tengan Netflix o HBO —o bueno, cualquier servicio de streaming vale para el caso— en esta época de cuarentena: con el tiempo suficiente ni hallarán por dónde empezar. Con los años me he vuelto malo para las películas y para las series. Aunque disfruto mucho de ambas cosas, en realidad me doy cuenta que mi conocimiento es básico, casi elemental: cuando vengo a ver una serie o película ya la conoce todo el mundo.

O me ocurre que solo he visto cosas viejitas. Para el caso, la serie más reciente que he visto es BoJack Horseman, que si bien la última temporada salió en enero de este año, ya a estas alturas todo mundo la ha visto… o bueno: no es tan famosa como Game of Thrones, pues, pero se entiende la idea. De todos modos es el tipo de serie no recomendable para esta época de cuarentena, porque es demasiado depresiva.

De todos modos hay que arriesgarse, aunque mencione a las más comunes, viejas o pasadas de moda. Si me dan a elegir series, recomiendo por supuesto Explained (traducida como En pocas palabras), de Vox. Bien o mal, con todo y algunos reduccionismos, no tiene desperdicio. De igual modo, en otra dimensión y punto de vista, Love, Death & Robots es entretenida, una versión menos seria de Black Mirror, otra serie 100 % recomendable.

¿Debería de agregar a mi lista canales de YouTube? Mmmmm no sé… me sentiría más canalla de lo habitual, no sé por qué, ya que hay que reconocer que sí hay canales que valen la pena. Pero, pues, yo apenas conozco unos cuantos y de seguro son de sobra conocidos por medio mundo.

En películas, a sabiendas de todas las contras que se me vengan a la cabeza, esta es una lista básica de recomendaciones (el orden en el que se encuentran es intrascendente):

  1. Metrópolis, de Fritz Lang
  2. El gabinete del doctor Caligari, de Robert Wiene
  3. El maquinista de La General, de Buster Keaton
  4. El ángel azul, de Josef von Sternberg
  5. Héroes de ocasión, de Leo McCarey
  6. Todo sobre Eva, de Joseph L. Mankiewicz
  7. Los olvidados, de Luis Buñuel
  8. Los siete samuráis, de Akira Kurosawa
  9. La reina africana, de John Huston
  10. Centauros del desierto, de Jonh Ford
  11. Ascensor para el cadalso, de Louis Malle
  12. Vértigo, de Alfred Hitchcock
  13. Lawrence de Arabia, de David Lean
  14. Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut
  15. Con faldas y a lo loco, de Billy Wilder
  16. Desayuno con diamantes, de Blake Edwards
  17. Matar a un ruiseñor, de Robert Mulligan
  18. Alguien voló sobre el nido del cuco, de Miloš Forman
  19. Mulholland Drive, de David Lynch
  20. Baahubali, de Srisaila Sri Rajamouli

Traté de evadir en la medida de lo posible las que todo mundo conoce o recomienda, pero creo que apenas logré mi cometido. Eso sin contar que solo puse películas viejitas en mi lista (exceptuando una que es relativamente reciente), aunque esto tiene una razón de peso: el cine clásico suele depararnos interesantes sorpresas estéticas.

Mangas, manhuas y manhwas

Esto es muy de mi gusto, la verdad, pero confío en que al menos por curiosidad a alguien le podrían interesar las mismas temáticas.

Y digo que confío, porque decidí omitir reseñas, descripciones o lo que sea. ¿No hablan más las imágenes? La conjugación de nombre/imagen debería de ser suficiente aliciente. Si de entrada no despierta nada en un futuro lector, sin duda elegí mal mis recomendaciones y no las podré justificar ni con mil palabras cada una.

Vinland Saga (manga)

Innocent (manga)

Arte (manga)

Oldman (manhua)

Feng Shen Ji (manhua)

Semidioses y semidemonios (manhua)

Solo Leveling (manhwa)

Skill of Lure (manhwa)

The Road of Karma (manhwa)

¿Qué mas queda?

Bueno, queda el bricolaje, cocinar, practicar un arte o hacer ejercicios por la mañana. O quizá establecer un horario para no volverse loco. Para quien trabaje en casa porque la empresa le pudo asignar labores, no olvide mantener el equilibrio: no hay que convertirse en esclavo dentro de nuestra propia casa.

Meterse a un curso en línea, disfrutar con la familia (para quien la tenga a su lado), hacer una videollamada de vez en cuando. Y tener paciencia, mucha paciencia.

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