“Vidas cruzadas”, cuento de Abigaíl López

Una mañana silenciosa, un muchacho con lágrimas en los ojos salió de un cementerio, se dirigió a la parada de buses y esperó. En su mano arrugaba un pedazo viejo de papel. Levantó la mirada y vio a su compañero acercarse, éste le saludó, le dio una palmada en la espalda y le hicieron parada a un autobús. Subieron. Su compañero se sentó al fondo y él se quedó detrás del conductor. El muchacho se miró al espejo, limpió su cara y desarrugó el papel, lo vio, suspiró y lo volvió a arrugar, giró su cabeza hacia donde se encontraba su compañero y de pronto sus ojos se encontraron con los de una pequeña sentada al lado opuesto a él. Regresó la mirada al frente y una gota se asomó a su ojo. Agachó la cabeza, volvió a ver a su compañero y se dirigieron a una señora robusta justo detrás de donde estaba sentada la pequeña, y le quitaron sus collares y anillos. Los muchachos se bajaron corriendo y se confundieron entre la gente. La pequeña del autobús se levantó del asiento con su mamá y se dirigieron hacia la salida. En la grada estaba un papel arrugado. La pequeña lo recogió y leyó: “Niña de 11 años muere por bala perdida en brazos de su hermano”. Curiosamente, el hermano de esa niña era el muchacho que se llevó las joyas y la niña de la foto se parecía a ella.

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